Archivos mensuales: febrero 2009

Llegando a Holanda por el aeropuerto de Rotterdam

Cuando se viaja a Holanda normalmente se llega por el aeropuerto de Schiphol, el cual tiene unas comunicaciones excelentes y está a unos quince minutos de la estación central de Amsterdam usando el tren. Muchos seguramente ni saben que en Holanda hay otros aeropuertos y con el auge de las aerolíneas de bajo coste estos son usados cada vez más. Como viajero habitual hacia las islas Canarias he usado los aeropuertos de Rotterdam, Eindhoven y Maastricht Aachen. Para cualquiera que los conozca es bastante fácil el acceder a ellos por transporte público aunque imagino que la gente que llega desde España o cualquier otro lugar y no sabe nada del país tendrá algunos problemas.

Hoy nos centraremos en el aeropuerto de Rotterdam y como llegar o salir de ese lugar usando el transporte público. Este aeropuerto se usaba un montón en los setenta para vuelos chárter de un día desde Inglaterra. Los británicos venían al Keukenhof, el mayor parque de tulipanes del mundo y una auténtica maravilla que solo se puede visitar siete semanas al año entre finales de marzo y mediados de mayo.

Digamos que uno viene desde España y necesita llegar a la estación principal de trenes de la ciudad, llamada Rotterdam Centraal para desde allí coger un tren hacia algún otro lugar. El aeropuerto está conectado con la estación central de Rotterdam a través de la línea 33, la cual tiene una frecuencia de entre cuatro y seis autobuses (guaguas para los canarios) por hora los siete días de la semana. La parada está situada a cincuenta metros del aeropuerto a la izquierda del mismo (cuando sales del edificio). En Holanda se paga por zonas y desde allí a la estación hay dos zonas. El precio de un billete para un trayecto cuesta 2.7 euros y se puede comprar al conductor. El billete permite usar el transporte público durante una hora en la zona en que se compra y en este caso entre cualquiera de las adyacentes.

Inciso: Si vas a usar a menudo los autobuses entonces igual te interesa comprar una strippenkaart y ahorrar dinero. Las puedes conseguir en los estancos (AKOS por ejemplo), supermercados y en las oficinas de turismo. Hay dos tamaños, quince y 45 strippen y el conductor las irá marcando según se usan. Varias personas pueden usar la misma, únicamente hay que decirle al conductor el número de personas y él la marcará varias veces. Decir que el mínimo a marcar es dos strippen por una zona y a partir de ahí se incrementa uno por cada zona adicional. Si hubieses usado la strippenkaart para ir al aeropuerto, el precio del billete habría sido de 1.47 euros. La strippenkaart se puede usar en metro, tranvía y autobuses. No es válida para trenes.

Volviendo al tema. Yo nunca me he preocupado en mirar los horarios porque sé que hay uno cada diez minutos y si es en fines de semana entonces es cada cuarto de hora pero si alguien quiere hacerlo, la página del transporte público es 9292 y no se puede cambiar el idioma a inglés (o también podéis mirar aquí en dónde tenéis un PDF con los horarios y las paradas en HOLANDÉS). En este caso la dirección de salida es Rotterdam airport y la de destino hay que elegir la opción de estación de tren (treinstation) y escribir Rotterdam Centraal. Si quieres puedes poner el día y la hora a la que quieres tomar la guagua y el sistema te dirá los horarios. En este sistema también se puede poner direcciones de cualquier ciudad holandesa y te informará todo el transporte que debes usar, incluyendo trenes. Yo personalmente prefiero usar la página de la compañía de trenes porque te proporciona más opciones y mayor información. A propósito, esta última si está en inglés. En ambas se puede leer el precio de los billetes. Cualquiera que venga desde España no tendrá una tarjeta de descuento y deberá por tanto pagar la tarifa completa para segunda clase. Un billete de tren entre Rotterdam Centraal y Amsterdam Centraal cuesta 13,60 euros sin descuento y en trayecto de ida (precios de febrero del 2009). Ojo con comprar billete de ida y vuelta porque sólo son válidos en el día en que se compran. El billete a Utrecht Centraal os costará 9,30 euros y para cualquier otra ciudad podéis usar la página y averiguar su precio y los horarios.

Para volver al aeropuerto se puede seguir el proceso inverso. Primero tren hasta la estación de Rotterdam Centraal y luego autobús número 33 hasta el aeropuerto. Es la última parada. La estación de autobuses y tranvías de Rotterdam Centraal está en obras. Para encontrar el autobús tendréis que salir y avanzar en diagonal por la plaza hasta la calle que está por delante de la estación. Lo más sencillo es preguntar en el mostrador de información en donde os dirán como llegar a ella sin problemas.

Si vienes a Holanda y quieres hacer una excursión a la ciudad de Rotterdam desde Amsterdam, en la anotación Excursiones desde Amsterdam: Rotterdam encontrarás un montón de información y si lo que quieres es planificar tus vacaciones en Amsterdam, en Visitar Holanda encontrarás muchísimo más.

Excursiones desde Ámsterdam: Utrecht

En los alrededores de Amsterdam se encuentra la ciudad de Utrecht, una joya en la que todo está en el centro y que se puede visitar fácilmente desde Amsterdam. En primer lugar recordaros que en distorsiones hay un Álbum de fotos de Utrecht desde hace bastante tiempo en el que podéis ver algunas fotos de la ciudad. La ciudad en la que vivo y para mi el corazón de Holanda es Utrecht, situada en el centro del país. Para llegar desde Amsterdam tendréis que hacerlo en tren. Desde la estación de Amsterdam Centraal hay cuatro trenes por hora (Intercity) y el precio de un billete de ida y vuelta es de doce euros con cincuenta céntimos (a precios de febrero del 2009). Esta ciudad es la cuarta en población de Holanda con cerca de trescientos mil habitantes en la misma y algo más de seiscientos mil en las ciudades dormitorio de sus alrededores. El viaje en tren toma veintisiete minutos y llegaréis a la mayor estación de trenes de Holanda (aquí tenéis una foto) y desde la misma podéis acceder a un centro comercial enorme, el Hoog Catharijne, el cual fue en los setenta y ochenta el mayor centro comercial de Europa. Después de recorrer todo el centro comercial saldréis a una plaza en la que un par de veces por semana hay mercado de verduras y comida y el resto de los días hay mercadillos de ropa y otras cosas. Desde esa misma plaza podéis seguir andando por una calle llena de tiendas llamada Lange Elisabethstraat que desemboca en otra llamada Steenweg. Seguidla hasta el final, cruzad el puente sobre el Oudegracht, el cual es el principal canal de la ciudad y desde allí veréis la torre de la catedral un poco más adelante. En vuestro paseo veréis al menos dos de los tres locales de Manneken Pis en los que podéis comprar las mejores papas fritas de la ciudad.

La entrada a la catedral es gratuita y suele estar abierta entre semana. La plaza que hay frente a la misma solía ser parte del edificio pero una tormenta violenta en 1674 hizo que se colapsara parte de la nave principal separando el campanario del resto. La catedral ya no es católica, es una iglesia reformista y llama la atención las figuras de su interior con las caras rotas (ver foto), especialmente un Cristo al que le arrancaron la cara. La iglesia no luce muy espectacular porque le falta el aplomo y los abalorios propios del catolicismo pero aún así merece la pena verla. En un lado de la plaza está el Instituto Cervantes.

Junto a la catedral están los jardines del Claustro que también se pueden visitar y desde los que hay unas vistas muy bonitas del Domtoren o torre del campanario (mirad esta foto de la iglesia y los jardines tomada desde el campanario). En un sábado por la mañana os podéis sentar allí y escuchar el concierto del carillón de la torre. Para los que quieran tener una vista preciosa de la ciudad es posible subir a la torre andando, cuesta 7.5 euros y las entradas se compran en la oficina de turismo que está en la misma plaza (VVV-Utrecht). Las visitas son guiadas, cada hora y toma una hora más o menos el subir hasta la parte superior. Merece la pena como ya he dicho por las vistas y por la explicación que os dan durante la subida. Comentar que son 465 escalones los que hay que subir y que la torre tiene 112 metros de altitud lo que la convierte en el campanario más alto de Holanda.

Os podéis perder un rato por las callejuelas de la zona y disfrutar con las casitas holandesas. Después volved al Oudegracht (ver foto), al canal y caminad por su vera. Al contrario que en Amsterdam, donde el canal está hundido y lo ves desde arriba, en Utrecht te puedes sentar en terrazas justo al lado del agua y hay multitud de restaurantes en el lugar con lo que se puede escoger cualquier tipo de comida. Yo recomiendo encarecidamente el Oudaen (foto tomada en el interior), un castillo (al menos dicen ellos) que produce su propia cerveza e incluso os recomiendo que os quedéis a cenar en el mismo y os pidáis un caldero de mejillones, algo muy típico en Holanda. Podéis encontrar más información en su página web. No subáis al restaurante, id al local de la planta baja o a la terraza en el canal. Otra alternativa de comida típica holandesa está en el otro lado del canal y se llama De Oude Muntkelder. Desde el Oudaen lo encontraréis cruzando el puente y yendo hacia la izquierda y si queréis información sobre el local, esta es su página Web. Es un sitio para comer crepes (pannenkoeken en Holandés). Esta foto está tomada desde el local.

En esa misma zona del canal podéis coger un barco para dar un paseo circular por el canal que rodea parte del casco antiguo de la ciudad. El precio es de unos siete euros y personalmente a mí me encanta el circuito. Hay dos o tres compañías, yo prefiero la que está cerca del Oudaen porque los guías turísticos hablan un montón de idiomas y si os toca una señora muy amable, explicará las cosas en español.

También me gusta sentarme en la plaza que está frente al edificio de correos (TNTPost) y allí os podéis tomar un café o una cerveza en alguno de los locales, por ejemplo el Studentencafe ‘t Neutje. Esa plaza se encuentra fácilmente si al cruzar el puente después de dejar el Oudaen seguís andando de frente cien metros más o menos. Parte de los baretos que hay en ese lugar son de estudiantes, con precios bajos y un poco cochambrosos pero forma parte del encanto del sitio. A propósito, si eres un tío entra en el baño del café que acabo de nombrar y fíjate en la altura de los meaderos. Como midas menos de un metro setenta y algo ya puedes olvidarte porque a menos que hagas un arco no llegarás a la altura del meadero.

Y siguiendo con el Oudaen como referencia, si al salir del lugar vas hacia la izquierda, unos doscientos metros más abajo siguiendo el canal te tropezarás con la iglesia Sint-Augustinuskerk, una iglesia católica preciosa que se puede visitar gratuitamente.

Hay otros rincones y museos pero no quiero alargarlo demasiado porque de lo que se trata es que quien vaya a la ciudad vea lo más relevante sin muchos agobios. Con subida a la torre incluida más la hora de tren, echadle unas cinco o seis horas en la ciudad.

En el álbum de fotos de Utrecht podrás ver imágenes con los lugares que se pueden visitar en la ciudad y en cada una de las fotos hay más información disponible

Excursiones desde Ámsterdam: Haarlem

Sigo tratando de esbozar visitas a lugares que seguro son mencionados en las guías turísticas pero a los que muchos no irán porque no se fían de la información de las mismas o simplemente por desconocimiento. Hoy tendremos otras excursión a una ciudad en los alrededores de Amsterdam que puede marcar la diferencia en vuestro viaje al país. Ahora que compañías como Vueling han acercado tanto las ciudades europeas y se puede pasar un fin de semana en las mismas sin gastarse mucho dinero este tipo de escapadas se han vuelto mucho más frecuentes. Imagino que algunos ya habrán estado en la ciudad más de una vez y quieren visitar sitios en los alrededores. Tened en cuenta también el clima holandés. Gracias al cambio climático estamos teniendo unas temperaturas más suaves de lo que solía ser normal por estos lares pero eso no quita que cuando la lluvia se encapricha con esta parte del mundo nos caigan baldes de agua durante días. Para estas visitas a las ciudades de los alrededores yo diría que en caso de lluvia os abstengáis porque al tener que caminar por calles no sería lo mismo pero bueno, también en Galicia llueve y la gente no se detiene por ello y para algo se inventaron los paraguas y los chubasqueros. Hoy hablaremos de Haarlem.

Haarlem es la capital de la provincia de Holanda del Norte a la cual pertenece Amsterdam. Es una ciudad cercana, a unos veinte kilómetros en dirección hacia el oeste. Para aquellos a los que el nombre les suene familiar y lo relacionen con Nueva York, el barrio de Harlem de dicha ciudad se nombró en honor de esta otra ciudad holandesa ya que Nueva York era originalmente Nueva Amsterdam hasta que los holandeses se la vendieron a los americanos. Se puede ir fácilmente en tren y el billete de ida y vuelta cuesta seis euros setenta (a precios de febrero del 2009). Os recuerdo que estos billetes son solo válidos durante un día. No hay mucha diferencia entre ir con un tren Intercity o Sprinter ya que la cantidad de paradas es la misma. Os sugiero que preguntéis en la estación a los señores de información porque hay varios trenes por hora y salen desde andenes diferentes.

Una vez lleguéis a la ciudad lo primero es fijarse en el edificio de la estación de trenes, el cual es un edificio protegido y fue la primera estación de trenes de Holanda. El edificio original era de estilo neoclásico aunque posteriormente fue ampliado y reformado y desde hace un siglo luce espléndido en su estilo Art Noveau, siendo además la única estación holandesa con un edificio en ese estilo.

Al salir de la estación id hacia el centro histórico, el cual está a unos diez minutos andando desde la estación y que como siempre podréis encontrar por las indicaciones para peatones. La mole de la iglesia de Sint-Bavokerk os servirá de punto de orientación ya que frente a ella está la plaza mayor o Grote Markt. Si vais en un día de mercado estará lleno de puestos en los que se venden frutas, verduras, pescado, carne y ropas. En sábados hay un mercado en el que predominan las flores y merece la pena pasear por dicho mercado. Alrededor de esta plaza están los edificios más característicos de la ciudad entre los que destaca la Sint-Bavokerk, una iglesia enorme de estilo gótico que durante un corto periodo de tiempo fue catedral, hasta que los protestantes se la robaron a los católicos y la despojaron de dicho rango. Se puede visitar la iglesia y la entrada vale dos euros o dos y medio si vais en sábado y queréis un tour con guía. En su interior destaca el órgano de la iglesia, el cual es uno de los más grandes del mundo y en el que Mozart tocó en una ocasión, al igual que Mendelssohn o Händel. El campanario de la iglesia fue construido inicialmente de piedra pero resultaba demasiado pesado y lo tuvieron que derribar y sustituir por uno de madera porque la iglesia se les venía abajo.

Después de salir de la iglesia fijaos que al lado está el Vleeshal, un edificio que durante varios siglos funcionó como la carnicería de la ciudad y en la antigüedad era el único lugar en el que se permitía vender carne. Es de estilo renacentista, bastante espectacular y en la actualidad forma parte del museo Frans Hals. También en la misma plaza está el ayuntamiento o Stadhuis, otro edificio precioso y que si está abierto os sugiero que os lancéis a su interior para admirar las pinturas. En la misma plaza hay otro edificio histórico, el Hoofdwacht, el cual abre desde mayo a septiembre y se puede visitar en fines de semana. Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad y se remonta al siglo trece. En sus tiempos fue el ayuntamiento de la ciudad y en la actualidad pertenece a una asociación histórica.

Pasead por los alrededores de la plaza y seguro que encontráis algún café en el que tomaros un refrigerio o en el mismo mercado podéis comprar arenques crudos y coméroslos como los holandeses. Para ello, fijaos en la gente y en como se los traga, parecen los alienígenas de la serie «V» cuando comían los ratones.

Hay un molino de viento en la ciudad llamado De Adriaan que se puede visitar. Seguid las indicaciones para los turistas si queréis ir a verlo. Es una réplica de otro que estuvo en el lugar y que ardió en 1932. No tiene unos horarios de apertura muy flexibles así que os sugiero que visitéis su página Web para más información.

Cuando acabéis el paseo por la ciudad volved a la estación de tren y regresad a Amsterdam. Calculando a ojo yo diría que se puede visitar Haarlem en unas cuatro o cinco horas.

Excursiones desde Amsterdam: Delft

Siguiendo con las excursiones que uno puede hacer desde Amsterdam, hoy visitamos Delft, una ciudad universitaria situada entre Rotterdam y la Haya.

Si de lo que se trata es de buscar un lugar entrañable y que seguro os deja con la boca abierta, entonces tenéis que ir a Delft. Está a poco más de una hora en tren desde Amsterdam y el billete de ida y vuelta en tren cuesta 21,3 euros (a precios de Febrero del 2009). Hay cuatro trenes por hora desde Amsterdam y ya conocéis la cancioncilla, preguntad en información y os dirán todo lo que necesitáis saber en la estación. Como hay que hacer transbordo en la Haya (Den Haag) podéis combinar la visita a ambas ciudades. Al llegar a Delft id a la plaza de la ciudad y alucinad con el lugar. A un lado tenéis una iglesia impresionante con el campanario en la entrada. En esa iglesia se celebran la mayor parte de los funerales de la familia real holandesa. Justo enfrente tenéis el edificio del ayuntamiento y es una auténtica preciosidad. Toda la plaza en sí es un monumento.

Delft es una ciudad universitaria y lo notaréis por la gente joven que lo llena todo y la vidilla estudiantil que tiene. En algunas plazas veréis cafés repletos de estudiante saltándose las clases y disfrutando la vida, como debe ser, que yo aún recuero que en mi universidad teníamos hasta gilipollas y retardados que iban a clase y no pisaban las cafeterías. En fin, perdedores los hay en todos lados.

En Delft hay que pasear y perderse por sus calles y canales. Seguid las indicaciones para llegar al Koninklijke Porceleyne Fles, la Real Fábrica de porcelana de Delft, la última fábrica existente donde se produce la verdadera porcelana azul de Delft de forma artesana y que hay que visitar. El tour guiado a través de la fábrica es muy interesante y ver como se fabrican esas pequeñas y carísimas maravillas no tiene precio.

En la plaza de la ciudad también se puede uno subir en domingos a un carro con el que se puede visitar la ciudad en plan folclórico.

Puedes ver fotos de Delft en el Álbum de fotos de Delft.

Yo recomendaría en lugar de montarse la aventura por su cuenta el unirse a uno de los tours que salen desde Amsterdam y con los que se puede visitar Delft, Madurodam, la Haya y alrededores en medio día. Dado el precio del billete de tren pienso que igual merece la pena pero si queréis ir por vuestra cuenta, espero que lo paséis bien. Podéis combinar esta visita con La Haya aprovechando que tenéis que cambiar de tren en la misma y así le sacáis más partido al día.

Excursiones desde Amsterdam: Alkmaar

Siguiendo con las excursiones que uno puede hacer desde Amsterdam, hoy visitamos Alkmaar, una adorable ciudad al norte de Amsterdam .

Uno de mis lugares favoritos para visitar entre abril y septiembre es el mercado de queso de Alkmaar. Es algo totalmente espectacular y digno de verse. Por si alguno no leyó bien la primera frase de este párrafo el mercado del queso de Alkmaar es una atracción que solo se puede presenciar los viernes por la mañana desde mediados de abril a mediados de septiembre. El resto de días esa ciudad es un lugar curioso y bonito pero yo visitaría otros sitios de Holanda. Si queréis ir, la ciudad de Alkmaar está al norte de Amsterdam, hay unos cuatro trenes por hora (Intercity) que tardan entre treinta y cinco y cuarenta minutos en llegar y el billete de ida y vuelta cuesta 12.5 euros (a precios de Febrero del 2009). Como siempre, preguntad en información en Amsterdam Centraal por el andén desde el que sale el tren y tened en cuenta que antes de llegar a Alkmaar hará otras paradas.

Una vez allí, seguid las indicaciones para ir al mercado y recordad que el espectáculo transcurre entre las nueve y media y las doce y media de la mañana. El día de mercado del queso hay también mercadillo y el sitio está muy animado. Solo quedan cuatro mercados del queso en Holanda y definitivamente este es el más popular y se remonta a 1593. Además de presenciar como se produce el transporte de los quesos y su pesado previo a la subasta podréis escuchar las explicaciones a través de la megafonía en un montón de idiomas. Los hombres que cargan el queso pertenecen a un sindicato formado por cuatro grupos de siete hombres cada uno. Cada uno de esos grupos tiene un color y todos visten un traje tradicional de color blanco con un gorrito muy simpático. Después de presenciar el transporte y el pesado os sugiero que entréis en la casa de pesado y podréis ver el proceso de cerca además de permitir que os pesen en las mismas básculas. La foto es TOTAL y permiten subirse a la balanza a más de una persona y después del pesado os darán un certificado. En el mismo edificio hay un museo del queso que merece la pena ver y justo enfrente hay un museo de la cerveza que sin estar tan bien tiene un pase.

Después de la visita al mercado del queso y a los museos podéis pasear por el lugar y comprar souvenirs y definitivamente buscad el puesto de POFFERTJES y tenéis que comerlos. ES LO MÁS DELICIOSO DE LA COCINA HOLANDESA con muchísima diferencia. Podría reventar solo comiendo poffertjes sin parar. Son un pecado divino. Caminad por la calle de las tiendas y por los callejones y aprovechad para comprar algún queso en los diferentes puestos. A mí me gustan los quesos con comino, o pimienta, están deliciosos.

Aprovechad para buscar el Molen van Piet, un molino construido en 1769 y que aún se puede visitar. Si no vais a Zaanse Schans esta es una buena oportunidad para ver un molino por dentro y para maravillaros con la tecnología que hacía posible el mover esas piedras pesadísimas usadas para aplastar el grano.

En Alkmaar también es posible el hacerse un pequeño crucero en barco en los alrededores de la ciudad y hay varias cafeterías en las que tomarse un refrigerio o un bocadillo antes de volver a Amsterdam en tren. Si queréis probar algo típico buscad algunas de las cafeterías que tienen el cartel de Koffie met Appelgebak y probadlo. Seguro que os gusta. Yo diría que la visita puede durar en total unas cinco horas incluyendo el tren en ambos sentidos.

Una buena opción es combinar esta excursión con Zaanse Schans ya que está en la misma ruta yendo por tren. Lo que podéis hacer es volver usando un tren Sprinter en lugar del intercity y haciendo transbordo en Uitgeest para continuar hacia Koog-Zaandijk. Preguntad en la estación que os lo explican, no tiene pérdida y os vale el mismo billete de tren que comprasteis para la ida y vuelta.