Excursiones desde Ámsterdam: Haarlem

Sigo tratando de esbozar visitas a lugares que seguro son mencionados en las guías turísticas pero a los que muchos no irán porque no se fían de la información de las mismas o simplemente por desconocimiento. Hoy tendremos otras excursión a una ciudad en los alrededores de Amsterdam que puede marcar la diferencia en vuestro viaje al país. Ahora que compañías como Vueling han acercado tanto las ciudades europeas y se puede pasar un fin de semana en las mismas sin gastarse mucho dinero este tipo de escapadas se han vuelto mucho más frecuentes. Imagino que algunos ya habrán estado en la ciudad más de una vez y quieren visitar sitios en los alrededores. Tened en cuenta también el clima holandés. Gracias al cambio climático estamos teniendo unas temperaturas más suaves de lo que solía ser normal por estos lares pero eso no quita que cuando la lluvia se encapricha con esta parte del mundo nos caigan baldes de agua durante días. Para estas visitas a las ciudades de los alrededores yo diría que en caso de lluvia os abstengáis porque al tener que caminar por calles no sería lo mismo pero bueno, también en Galicia llueve y la gente no se detiene por ello y para algo se inventaron los paraguas y los chubasqueros. Hoy hablaremos de Haarlem.

Haarlem es la capital de la provincia de Holanda del Norte a la cual pertenece Amsterdam. Es una ciudad cercana, a unos veinte kilómetros en dirección hacia el oeste. Para aquellos a los que el nombre les suene familiar y lo relacionen con Nueva York, el barrio de Harlem de dicha ciudad se nombró en honor de esta otra ciudad holandesa ya que Nueva York era originalmente Nueva Amsterdam hasta que los holandeses se la vendieron a los americanos. Se puede ir fácilmente en tren y el billete de ida y vuelta cuesta seis euros setenta (a precios de febrero del 2009). Os recuerdo que estos billetes son solo válidos durante un día. No hay mucha diferencia entre ir con un tren Intercity o Sprinter ya que la cantidad de paradas es la misma. Os sugiero que preguntéis en la estación a los señores de información porque hay varios trenes por hora y salen desde andenes diferentes.

Una vez lleguéis a la ciudad lo primero es fijarse en el edificio de la estación de trenes, el cual es un edificio protegido y fue la primera estación de trenes de Holanda. El edificio original era de estilo neoclásico aunque posteriormente fue ampliado y reformado y desde hace un siglo luce espléndido en su estilo Art Noveau, siendo además la única estación holandesa con un edificio en ese estilo.

Al salir de la estación id hacia el centro histórico, el cual está a unos diez minutos andando desde la estación y que como siempre podréis encontrar por las indicaciones para peatones. La mole de la iglesia de Sint-Bavokerk os servirá de punto de orientación ya que frente a ella está la plaza mayor o Grote Markt. Si vais en un día de mercado estará lleno de puestos en los que se venden frutas, verduras, pescado, carne y ropas. En sábados hay un mercado en el que predominan las flores y merece la pena pasear por dicho mercado. Alrededor de esta plaza están los edificios más característicos de la ciudad entre los que destaca la Sint-Bavokerk, una iglesia enorme de estilo gótico que durante un corto periodo de tiempo fue catedral, hasta que los protestantes se la robaron a los católicos y la despojaron de dicho rango. Se puede visitar la iglesia y la entrada vale dos euros o dos y medio si vais en sábado y queréis un tour con guía. En su interior destaca el órgano de la iglesia, el cual es uno de los más grandes del mundo y en el que Mozart tocó en una ocasión, al igual que Mendelssohn o Händel. El campanario de la iglesia fue construido inicialmente de piedra pero resultaba demasiado pesado y lo tuvieron que derribar y sustituir por uno de madera porque la iglesia se les venía abajo.

Después de salir de la iglesia fijaos que al lado está el Vleeshal, un edificio que durante varios siglos funcionó como la carnicería de la ciudad y en la antigüedad era el único lugar en el que se permitía vender carne. Es de estilo renacentista, bastante espectacular y en la actualidad forma parte del museo Frans Hals. También en la misma plaza está el ayuntamiento o Stadhuis, otro edificio precioso y que si está abierto os sugiero que os lancéis a su interior para admirar las pinturas. En la misma plaza hay otro edificio histórico, el Hoofdwacht, el cual abre desde mayo a septiembre y se puede visitar en fines de semana. Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad y se remonta al siglo trece. En sus tiempos fue el ayuntamiento de la ciudad y en la actualidad pertenece a una asociación histórica.

Pasead por los alrededores de la plaza y seguro que encontráis algún café en el que tomaros un refrigerio o en el mismo mercado podéis comprar arenques crudos y coméroslos como los holandeses. Para ello, fijaos en la gente y en como se los traga, parecen los alienígenas de la serie “V” cuando comían los ratones.

Hay un molino de viento en la ciudad llamado De Adriaan que se puede visitar. Seguid las indicaciones para los turistas si queréis ir a verlo. Es una réplica de otro que estuvo en el lugar y que ardió en 1932. No tiene unos horarios de apertura muy flexibles así que os sugiero que visitéis su página Web para más información.

Cuando acabéis el paseo por la ciudad volved a la estación de tren y regresad a Amsterdam. Calculando a ojo yo diría que se puede visitar Haarlem en unas cuatro o cinco horas.

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